martes, 10 de abril de 2012

Los Alimentos

Las prácticas alimenticias son uno de los pocos ámbitos donde las clases populares definen un arte de vivir, ajeno al ascetismo sobrio de las clases medias y dominantes. 
Las clases populares, a la que pertenecen los conductores, parecen compartir un principio de selección de alimentos ordenado en una misma escala: solo se invierte cierta cantidad de dinero en comida que prometa saciar y llenar. 
Los conductores, en general, asignan una parte fuerte de su presupuesto para la alimentación, por lo que prefieren invertir en alimentos que “valgan la pena”, es decir, alimentos fuertes que sacien el hambre. 
 
Alimentos rendidores 

Para que un alimento sea “rendidor” tiene que tener tres características, debe ser barato, debe llenar y debe gustar. 
  • Los alimentos “rendidores” deben ser baratos. Los conductores, normalmente los de bus y taxi, comen en lugares económicos, ya que sus ganancias son diarias, necesitan guardar ahorrar para llevar a sus hogares. 
  • La segunda característica de los alimentos rendidores es que “llena”. Si un alimento es barato pero no brinda sensación de saciedad, ésta debe ser alcanzada a través del volumen, nivelando el efecto precio (arroz, pan, huevos). Cuando hay bajos ingresos los alimentos deben saciar y lo hacen, generalmente, por su contenido graso. 
  • Los alimentos deben gustar. Es sabido que el gusto es un hecho social, se aprende a gustar lo que se puede comer, construyéndose un gusto adecuado al acceso, por eso el dicho popular afirma “comemos lo que queremos porque queremos lo que comemos”. El gusto, que hace que se acepte como comida cotidiana lo que de todas maneras estarían obligados a comer porque es lo que se puede. 
El gremio de los conductores ilustra muy bien estas premisas de los alimentos en las clases populares, hasta tal punto de construir una creencia popular: donde haya muchos taxistas/ buseteros hay <buena> comida. 

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